Bicentenario De Argentina: Nada Que Festejar

La celebración de los 200 años de la independencia argentina que organizó el actual presidente, Mauricio Macri puso una mancha más en la relación de los pueblos originarios y el Estado argentino al haber invitado nada más ni nada menos que al emérito Juan Carlos I de España quien fue rey de España hasta el 2014, cuando renunció a la corona por estar involucrado en hechos de corrupción en su país.

Del espíritu indigenista de la Revolución de Mayo de 1810 que promulgaba Manuel Belgrano entre otros y que incluso en la declaración de independencia de 1816 hizo que se publicara en idiomas quechua, aymara y guaraní para integrar a los pueblos originarios a la naciente argentina,  hubo un momento de transición en que todo pudo ser posible, el modelo de país no estaba aún resuelto, a al menos aquel modelo que casi un siglo después se impondría, con la “generación del ochenta” como ideóloga.

La historia pudo haber sido otra pero no lo fue,  a través de los tiempos se fue negando, borrando de la historia y exterminando con campañas militares de ocupación,  se asignó el rol de ser la servidumbre de los grandes estancieros, se desconocieron tratados con los pueblos indígenas y se dio un lugar marginal, porque en este país se creyeron de verdad eso de que los argentinos descienden de los barcos.

Hasta finales de 1980 no se produjeron grandes cambios en la relación estado-pueblos indígenas; en el año 1992 se produciría el hito que cambiaría el rumbo de la historia no solo de Argentina sino del continente con la denominada celebración del V Centenario, la cual puso de pie y en marcha nuevamente a los pueblos indígenas del continente.

En nuestro país la reforma constitucional del año 94 reconoció la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios que habitaban el país, durante esa década a nivel internacional se generarían mecanismos de derecho internacional que permitirían algo de respiro para los pueblos que continuaban con una larga resistencia.

En los últimos años se promulgaron algunas leyes que en definitiva no se han podido aplicar en su totalidad producto de los intereses económicos que existen aún sobre los territorios indígenas, la complicidad del poder judicial y los intereses de los gobiernos provinciales.

La actualidad no es alentadora,  desde la llegada del actual gobierno nacional solo se han visto gestos para aquellos mismos sectores terratenientes cómplices del despojo y genocidio a los pueblos indígenas.

Los españoles llegaron a estas tierras hace cinco siglos. La independencia de Argentina, hace dos. Los pueblos originarios llevan entonces 500 años de sufrimiento, negación y desprecio.

Nada que festejar.